Urruti Taberna está en el corazón de Bilbao la Vieja, en una de esas calles que llevan veinte años transformándose pero todavía tienen tabernas de toda la vida. Aquí el equilibrio es difícil: ser tradicional sin caer en el cliché, moderno sin perder el alma vasca.
Eneko Urruti — tercera generación de la familia — lleva el negocio con su hermana en sala. La barra es de pintxos de manual, pero la carta de cocina es donde realmente se ve la mano. Estuvimos un sábado a mediodía, lleno hasta la última silla.
El espacio
Madera oscura, taburetes altos, suelo hidráulico. Barra para diez, comedor para treinta. Música baja. El ruido lo pone la gente, que es como debe ser. Carta corta de 14 platos y una pizarra con pescado del día.
Veredicto general
Una de las mejores relaciones calidad-precio de Bilbao. No es Michelin ni quiere serlo, y eso es parte de su encanto. Tres o cuatro platos están al nivel de cualquier sitio de Donosti, otros se quedan en cumplir, pero la media es muy alta. Volvería sin dudar.