Miniatur Wunderland no es nostalgia ferroviaria. Es un laboratorio de cĂłmo se ven las ciudades cuando alguien tiene tiempo para mirarlas. El detalle obsesivo â el borracho dormido bajo un puente, la pareja que se besa en una azotea, la grĂșa que en realidad funciona â convierte la visita en un ensayo visual sobre la mirada urbana. Si Hamburgo es la ciudad que se construye a sĂ misma, Wunderland es la ciudad que se construye dos veces.